
- Vigas atacadas por termitas
- Uso de varillas de fibra de vidrio
- Rehabilitación de vigas
- Recuperación capacidad estructural
- Recuperación de secciones perdidas
El desafío estructural: Rescatando el esqueleto histórico del Palacete
En el corazón de la huerta de Burjassot, Valencia, se erige el Palacete Ducal de Burjassot, una joya arquitectónica que ha resistido el implacable paso del tiempo. Tras décadas de espera, este emblemático edificio se sometió a un meticuloso proceso de restauración estructural, con el fin de transformarlo en un restaurante único, rebosante de encanto y magia. Sin embargo, para hacer posible esta nueva etapa, el verdadero reto no residía en su interiorismo, sino en salvar su milenario esqueleto constructivo.
La restauración del Palacete Ducal de Burjassot no fue tarea fácil. El proyecto tuvo que abordar la enorme complejidad de reforzar las vigas originales y los forjados centenarios, elementos portantes que eran absolutamente esenciales para garantizar la seguridad, la nueva capacidad de carga y la estabilidad total del edificio al convertirse en un espacio de pública concurrencia. La madera, testigo material de la historia del inmueble, requería una intervención técnica de alta precisión que lograra frenar su deterioro acumulado sin alterar en ningún momento su valiosa esencia constructiva.

Innovación en la madera: El Sistema Beta y la consolidación del patrimonio
Para llevar a cabo esta exigente consolidación, se empleó el Sistema Beta, una técnica de ingeniería avanzada que permite reforzar estructuras de madera sin comprometer su integridad física ni su estética original. Este sistema, que habitualmente trabaja mediante la integración de prótesis imperceptibles y resinas de alta resistencia, es particularmente adecuado para edificaciones históricas protegidas, ya que ofrece una solución altamente efectiva, reversible y muy discreta frente a las agresivas sustituciones de vigas.
El proceso de intervención comenzó con el lijado cuidadoso y manual de las vigas, eliminando cualquier capa de madera muerta o deteriorada y preparándolas exhaustivamente para el tratamiento. Posteriormente, se aplicó un lasur a poro abierto, un protector tecnológico que no solo embellece y nutre la madera, sino que también la sella y protege contra factores externos letales, como las humedades por capilaridad y los insectos xilófagos (carcomas o termitas), plagas muy comunes en el clima de la región de Valencia. Este paso profiláctico es crucial, especialmente en edificaciones antiguas donde el material orgánico es muy susceptible a ataques biológicos.

Además, la recuperación de las cabezas de vigas —las partes empotradas en los muros de carga, a menudo las más degradadas— fue otro aspecto técnico destacado del proyecto. Esta tarea de microcirugía requiere una precisión y un cuidado excepcionales para preservar la autenticidad y el valor histórico del edificio. Al sanear y restaurar estas partes críticas de la estructura, el equipo no solo reforzó la estabilidad del palacete, sino que también le devolvió su esplendor y resistencia original.
Este proyecto de restauración demuestra la vital importancia de combinar técnicas artesanales tradicionales con innovaciones modernas en el campo de la conservación de estructuras. Al hacerlo, se asegura que tesoros arquitectónicos como el Palacete Ducal de Burjassot no solo sobrevivan a la ruina, sino que también se adapten con total seguridad a nuevos usos, enriqueciendo el patrimonio cultural y arquitectónico de España. La transformación del palacete en un restaurante marca un rotundo precedente técnico, demostrando que con el rigor y las herramientas adecuadas en el tratamiento de la madera, es posible dotar de una vida perdurable a los edificios históricos más significativos.





























